domingo, 20 de diciembre de 2009

Querido Viejito Pascuero


Así partían mis manuscritos con lápiz de mina, en papel cuadriculado, letra clara (sé escribir desde los cuatros años y siempre he tenido linda letra, bueno dejemosla en legible) dirigidas a ese hombre añoso regordete que transformaba mis sueños en realidad.
Recuerdo mis navidades desde que tenía 4, porque hay un VHS en casa con una de las navidades más lindas. Todos en familia, reunidos en la casa de mi madre, mucha gente alegría y regalos. Mi mamá sagradamente contrataba un viejo pascuero. Recuerdo hasta lo que me regalaron, una radio Sony que se titulaba "my first sony" de muchos colores, con mic y una pizarra OSOM! que la conectabas a la tele y podías dibujar, tenía muchas aplicaciones cool para esa época.
Descubrí que el viejo pascuero no existía, cuando tenía unos 5 años y a los 6 cuando ingresé a un colegio Franciscano, la hermana Eufemia reunió a todos los cursos y dijo que el viejito pascuero no existía, yo ya lo sabía y me sentí cool.
Pero y el trasfondo de la navidad? Lo dejaré para otro post, ya que hoy me dediqué a hablar de esos viejos regordetes, que a algunos hacían llorar y a otros reir.

Bonus track el V.P de mi jardín con una máscara que daba más susto que otra cosa.

jueves, 17 de diciembre de 2009

y en conclusión?

Se termina el año, pasó muy rápido no? por lo menos para mi así fue.
En vez de estar pensando en regalos, en ir a lugares atestados de gente, empujándose, peleándose por la oferta de último minuto, buscando eso que represente lo que sentimos por una persona mediatente un comprobante de pago, yo me dedico a hacer nada, estar en mi casa, ñoñear y soy tremendamente feliz.
Mentalmente me dedico a hacer un balance rápido de lo que fue este año y me sorprendo, pese a que fue el año con "peor racha", fue del que más aprendí, así que prefiero eso a tener un año plano.

En este 2009:

Me fuí, Congelé, trabajé, me intentaron asaltar, extrañé, tuitié, lloré, me extrañaron, me gustó alguien, volví a mi casa, se enojaron conmigo, me enojé con ellos, se les volvió a pasar el enojo, ya no me gustó ese alguien, carretié, me aburrí, no estudié, me estresé, volví a estudiar, volví a ser mejor y finalmente... crecí.

Les dejo una canción:

sábado, 5 de diciembre de 2009

Despedidas

No me gustan las despedidas, en realidad nunca me han gustado, más aún si esa distancia superará la barrerá física de la vida.
Hoy me tocó enterarme por twitter de la muerte de mi profesora del Colegio ( una de las virtudes de las redes sociales que más me desagradó por tratarse de una persona muy especial).
Por esas casualidades de la vida ( y doy gracias de ello) estuve con ella hace tres semanas, después de no aparecerme por esa sala, por más de tres años.
Conversamos, citamos que expusiera a sus alumnos de cuarto medio sobre la belleza de al enfermería, vió como había crecido al desenvolverme con mucha más expertiz que cuando usaba zapatos negros bien lustrados.
Fue una mujer excepcional, buena madre, una excelente maestra, maternal, exigente y sé que cada uno de mis éxitos se los debo en parte a ella.
Mientras esperaba fuera de la iglesia, estaba fuerte, pero al entrar y recibir un fuerte abrazo de su marido ( el cual también fue mi profesor) y al escuchar sus palabras "mi niña, el otro día en la casa nos estuvimos acordando de ti" me quebré, fue inevitable y al recordarlo aún lo hago.
Me acerqué al ataúd a mirarla, pero no era ella, su frescura su magia, su sonrisa se había ido y preferí quedarme con el recuerdo de su voz dulce y tan de mamá que tenía, con sus abrazos suaves como el algodón, sus palabras, sus consejos.
Una de las cosas que más temo es a la muerte, pero no el no saber que pasará sino al vació y ausencia que queda, después que personas tan hermosas y valorables se van.
Ante situaciones como ésta nunca sé que decir y menos se fue algo tan abrupto e inesperado, sólo queda que sus más cercanos encuentren el consuelo en que tuvieron a una mujer maravillosa a su lado, ya hubiese sido esposa, madre o como en mi caso mi querida profesora.